Historias del Perú cultura más antigua Caral
LA CIVILIZACIÓN
La Civilización se identifica por: La disponibilidad de un excedente
productivo para la movilización de ingente fuerza de trabajo en construcciones
públicas y de élite. La organización social compleja, con división del trabajo
y distribución desigual del excedente. Un gobierno estatal. La habitabilidad en
asentamientos urbanos con mejoras en la calidad de vida para una clase social.
EL ESTADO
Forma de desarrollo de la sociedad caracterizada por el ejercicio del
poder de parte de una clase social dominante sobre la población de un
determinado territorio, que es organizada jerárquicamente y controlada por la
fuerza militar o por la fuerza de la religión; con lo cual se asegura la
perduración del sistema.
Una sociedad estatal supone la existencia de: Una economía excedentaria:
ya sea por sobre trabajo o por el desarrollo de los medios de producción para
incrementar la productividad.
Una división social del trabajo y relaciones sociales de producción que
enfatizan lo individual sobre lo social. La apropiación por unos grupos del
producto social o excedente, derivada de la división de la sociedad en clases,
con sujetos apropiadores y sujetos expropiados. El Estado cuenta con: Un
aparato, la burocracia político-religiosa para el control del excedente, la
circulación de bienes y servicios, el uso de los recursos y para la ejecución
de las diversas funciones y acciones.
Un avanzado conocimiento en ciencias exactas y predictivas como
aritmética, geometría, física, medicina, astronomía, etc; y su aplicación en la
tecnología agraria, en la construcción de edificios monumentales, en la
medición del tiempo, en el manejo apropiado del territorio, en la administración
pública, en los trabajos especializados, etc. El cultivo de las artes y su
expresión material en la elaboración de objetos diversos de uso suntuario. La
existencia de complejas y extensas redes de intercambio. Las expresiones
culturales compartidas por la población de un extenso territorio.
LA CIUDAD
Tipo de asentamiento denso, diverso y permanente de individuos
socialmente heterogéneos, donde se concentra el poder de los gobernantes, la
burocracia y los servidores de éstos; es un centro de poder religioso, político
y administrativo. Forma parte de un conjunto jerarquizado de asentamientos que
muestra: Cierta extensión territorial derivada de una concentración poblacional
manifiesta en los complejos residenciales. Diseño definido que denota planeamiento,
zonificación y manejo organizado del espacio para su uso diferenciado, de parte
de sus ocupantes, con connotaciones físicas o simbólicas.
Expresiones arquitectónicas diversas en relación con una división
compleja del trabajo y la presencia de especialistas en diversas actividades
productivas y de intercambio y donde el excedente se distribuye de modo
desigual, según la posición de cada uno en el proceso social productivo.
Indicadores que reflejen la posición jerarquizada de sus ocupantes por estratos
sociales: residencia de autoridad, especialistas, servidores. Desarrollo de la
arquitectura pública en concordancia con la presencia de instituciones:
templos, palacios, para funciones religiosas, administrativas y políticas.
Evidencias de la prestación de servicios para el desarrollo de procesos
productivos:calendario, obras públicas, irrigación y manejo de los campos de
cultivo, intercambio de bienes con el exterior.
Primeros Estudios en Caral
El primero que llamó la atención sobre Caral fue el estadounidense Paul
Kosok, quien visitó el lugar junto con el arqueólogo estadounidense Richard
Schaedel en 1949. En su informe, publicado en el libro Life, Land and Water in
Ancient Peru, en 1965, mencionó que Chupicigarro (como se le conocía a Caral
entonces) debía ser muy antiguo, pero no pudo mostrar cuánto.
En 1975 el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un registro de la mayoría de los sitios arqueológicos en el valle de Supe, entre los cuales registró a Chupicigarro, a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes, que presentó en el artículo A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru, publicado en 1985 en el libro Early Ceremonial Architecture in the Andes.
El arqueólogo francés Frederic Engel visitó el lugar en 1979, levantando un plano y excavando en el mismo. En su libro De las Begonias al Maíz, publicado en 1987, Engel afirmó que Chupacigarro (como aún se conocía a Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 aC), pero sus afirmaciones no fueron aceptadas por los arqueólogos andinos.
En 1975 el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un registro de la mayoría de los sitios arqueológicos en el valle de Supe, entre los cuales registró a Chupicigarro, a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes, que presentó en el artículo A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru, publicado en 1985 en el libro Early Ceremonial Architecture in the Andes.
El arqueólogo francés Frederic Engel visitó el lugar en 1979, levantando un plano y excavando en el mismo. En su libro De las Begonias al Maíz, publicado en 1987, Engel afirmó que Chupacigarro (como aún se conocía a Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 aC), pero sus afirmaciones no fueron aceptadas por los arqueólogos andinos.
La antropologa Ruth shady y arqueologa Paul kosok, fueron uno
de los primeros en resaltar la importancia de la zona arqueologica de Caral.
En 1994 Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe e identificó 18
sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se
encontraban los 4 conocidos como Chupicigarro Grande, Chupicigarro Centro,
Chupicigarro Oeste y Chupicigarro. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral,
Chupicigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres
quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupicigarro es el nombre
español de un ave del lugar.
Shady excavó en Caral a partir de 1996 y presentó sus datos por primera
vez en 1997, en el libro La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la
civilización en el Perú. En ese libro sustentó abiertamente la antigüedad
precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los
años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.
El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los
trabajos in situ. La arqueóloga Ruth Shady, viaja a esta ciudad en forma
permanente para continuar el trabajo de las excavaciones y descubrimientos en
esta parte de un país arqueológicamente rico y de diversas culturas milenarias.
Muy interesante la cultural Caral, la publicación esta buena...
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